
IOtra vez el chiste sobre lo que ella "no aporta". Todos se ríen. Ella sirve el postre y se traga lo que piensa, como siempre.

IIPero esta vez no grita ni llora. Dice una sola frase, despacio y sin temblar. La mesa se queda en silencio.

IIIMeses después, lo que hacía gratis para todos tiene precio. Y tiene clientas que pagan contentas.









